Los poetas colombianos más importantes

Los 7 poetas colombianos que debes leer

Colombia es un país de artistas y soñadores; de colores y poesía.

Descubre quiénes son los 7 poetas colombianos famosos más importantes de la historia y su influencia en la cultura del país.

Ranking: 7 poetas colombianos inolvidables y su obra

1. José Asunción Silva (1865-1896)

Una vida marcada por la desgracia y los versos más brillantes de la poesía colombiana.

Dicen los más entendidos que no hay poeta colombiano que haya superado a José Asunción Silva.

Su obra es conocida por el trato que hace de la melancolía y una sensibilidad hasta entonces inédita en la poesía latinoamericana. De sus inicios recordamos el amor y el tono musical de sus textos. De sus últimos poemas, destacan el humor negro y la sátira.

Pionero del modernismo, murió con apenas 30 años de edad. Ahogado por las deudas, acabó con su vida de un disparo en el pecho con un revólver Smith & Wesson. Dejó como legado obras fundamentales de la literatura colombiana como Crisálidas, Psicopatía y Nocturno III.

Este último poema, dedicado a su hermana fallecida, es su creación más célebre.

Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca.

        Y tu sombra

        Fina y lánguida,

        Y mi sombra

Por los rayos de la luna proyectadas

Sobre las arenas tristes

De la senda se juntaban.

José Asunción Silva (1891). Fragmento de Nocturno III.

2. Rafael Pombo (1833-1912)

Rafael Pombo es uno de los pilares de la poesía colombiana en el siglo XIX.

De familia aristocrática, dedicó toda su vida a la literatura. Desde muy pequeño mostró una habilidad innata para escribir y plasmar sentimientos sobre el papel.

Pombo era un hombre de letras versátil: redactó textos en prensa, hizo poesía, trabajó de traductor y fue autor de fábulas infantiles.

Los niños y las niñas colombianas han crecido con sus historias. Cuentos como El renacuajo paseador y Las siete vidas del gato forman parte del imaginario literario infantil de Colombia.

Además de ser un excelso fabulista, Pombo fue un romántico.

Sus poemas beben de la influencia del romanticismo inglés de la época y hablan de lo bello y angustioso del amor.

Entre sus obras más importantes se encuentran La copa de vino, Preludio de primavera y Te quiero.

Te quiero

Más que a mi puro habanero,

Y ni hay quien te quiera más,

            ¡Atrás!

            En gritos

            Y en gestos,

            En toques

            Y en besos,

            En brindis

            Y en duelos,

            En vela

            Y en sueños,

            En tinta

            Y en plectro,

            Y en chanza,

            Y en serio,

            Y en prosa,

            Y en verso,

Y en un número infinito

            De maneras

Que si ahora lo repito

            Te durmieras.

Rafael Pombo (1855). Fragmento de Te Quiero.

3. Álvaro Mutis (1923-2013)

“Uno de los mejores escritores de nuestro tiempo”.

Estas palabras de Gabriel García Márquez hablan de la importancia de Álvaro Mutis en la literatura colombiana.

Mutis, como la mayoría de los grandes artistas, fue un autor prematuro. A los veintipocos su nombre empezó a sonar con fuerza en los círculos culturales de Bogotá.

La poesía marcó sus primeros años, desde su entrada en el grupo literario Cántico hasta la publicación del poemario Los elementos del desastre. 

En esta colección, el poeta colombiano presenta a Maqroll el Gaviero, personaje ficticio que protagonizaría una exitosa saga de novelas.

Junto a ellas llegaron los premios y el reconocimiento internacional de Mutis. En 1983 recibió el Premio Nacional de Poesía de Colombia y en 2001 fue galardonado con el Premio Miguel de Cervantes en España.

En los versos de Cada Poema, de su antología Los trabajos perdidos, Mutis hace un homenaje a la creación poética con la lucidez que tanto caracteriza a sus textos.

Cada poema nace de un ciego centinela

que grita al hondo hueco de la noche

el santo y seña de su desventura.

Agua de sueño, fuente de ceniza,

piedra porosa de los mataderos,

madera en sombra de las siemprevivas,

metal que dobla por los condenados,

aceite funeral de doble filo,

cotidiano sudario del poeta,

cada poema esparce sobre el mundo

el agrio cereal de la agonía.

Álvaro Mutis (1965). Fragmento de Cada Poema.

Los poetas colombianos hablan en sus poemas de la añoranza y del recuerdo de una infancia donde la felicidad reinaba en cada rincón de nuestra vida. Esos años ya no volverán, pero la ilusión de aquellos niños sigue intacta. ¿Extrañas a tu familia en Colombia? Sorpréndeles y envía dinero a Colombia con un tipo de cambio de divisas excelente.

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4. Piedad Bonnet (1951-actualidad)

Piedad Bonnet es la poetisa más destacada de su generación.

La escritora antioqueña ha logrado transformar el dolor en arte: el de su país y el de la pérdida de su hijo.

Como ya hicieron otros poetas románticos, Bonnet describe al individuo y su sociedad con cierto tono de desencanto e ironía.

En De círculo y cenizas, su primer poemario publicado, la autora habla de soledad y tristeza. Explora sentimientos como el tormento tras una ruptura amorosa o la nostalgia de un pasado idealizado.

Aquel libro de poemas marcó el comienzo de una fructífera carrera en la que también ha escrito textos para teatro y novelas.

Una de sus novelas más recordadas es Lo que no tiene nombre. Publicada en 2013, es un relato de la muerte de su hijo Daniel. La poeta colombiana trata temas tabú como el suicidio y la depresión, y nos recuerda que a veces el dolor se apacigua cuando se comparte con otros.

Para mis días pido,

Sueños de los naufragios,

no agua para la sed, sino la sed,

no sueños

sino ganas de soñar.

Para las noches,

toda la oscuridad que sea necesaria

para ahogar mi propia oscuridad.

Piedad Bonnet (2004). Oración.

5. Candelario Obeso (1849-1884)

La vida de Candelario Obeso es una historia de cambios y constantes vaivenes, casi tan pronunciados como los de su viaje en barco por el río Magdalena.

El joven Obeso viajó desde su natal Mompox hacia la ciudad de Honda por la vía fluvial más importante de Colombia. De allí partiría hacia Bogotá, donde estudió y se incorporó al ambiente literario de la capital.

Trabajó de maestro en Sucre, fue militar, intérprete en Panamá y cónsul en Francia. Estos oficios fueron pasajeros, ya que nada le satisfacía tanto como escribir.

Precursor de la poesía negra en Latinoamérica, era un fiel defensor de las creaciones artísticas nacionales. Desmerecía a aquellos que copiaban la poesía de sus homónimos europeos, ya que consideraba que el plagio frenaba el crecimiento de las letras hispanoamericanas.

Entre sus obras destaca Cantos populares de mi tierra. Escrita en el lenguaje español de la época, Obeso da voz a los esclavos africanos en Colombia y sus descendientes.

Esta vida solitaria

Que aquí llevo,

Con mi hembra y con mis hijos

Y mis perros,

No la cambio por la vida

De los pueblos…

No me falta ni tabaco,

Ni alimento;

De mis palmas es el vino.

Más que bueno,

Y el guarapo de mis cañas,

Estupendo.

Candelario Obeso (1877). Fragmento de Canto del Montaraz.

6. Meira Delmar (1922-2009)

El sentimiento de melancolía es una constante en la historia de la poesía colombiana. Meira Delmar lo utiliza como elemento central de su obra para describir la vida, la muerte y el amor.

La poetisa de Barranquilla habla en sus poemas de los imposibles. De lo que pudo ser y no fue; de lo que nunca fue, sin más.

El título de sus poemarios refleja ese carácter nostálgico: Alba de olvido, Verdad del sueño y Laúd memorioso son algunas de sus obras más conocidas.

Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, utilizó un pseudónimo desde que empezó a escribir a los 11 años.

Sus padres no querían que publicase sus textos, así que en lugar de utilizar su nombre completo, Olga Isabel Chams Eljach, pasó a llamarse Meira Delmar.

Nada queda en el sitio

de su perfume. Nadie

puede creer, creería,

que aquí estuvo la rosa

en otro tiempo.

Sólo yo sé que si la mano

deslizo por el aire, todavía

me hieren sus espinas.

Meira Delmar (1995). Fragmento de Ausencia de la rosa.

7. León de Greiff (1895-1976)

León de Greiff es el poeta colombiano más vanguardista del siglo XX.

Su poesía fue muy respetada por los intelectuales, pero ignorada por el lector popular. Quizás, debido a su complejidad y a un simbolismo casi indescifrable.

De ascendencia española y sueca, a De Greiff le fascinaban los juegos de palabras y la corriente literaria barroca. La extravagancia para él no era un lujo, sino una necesidad.

En sus dos primeras obras, Tergiversaciones y El libro de los signos, se encuentran algunas de sus creaciones más memorables como Balada del mar no visto y Balada trivial de los 13 Pánidas.

La cántiga ondulosa de su trémula curva

no ha mecido mis sueños;

ni oí de sus sirenas la erótica quejumbre;

ni aturdió mi retina con el rútilo azogue

que rueda por su dorso…

Sus resonantes trombas,

sus silencios, yo nunca pude oír…:

sus cóleras ciclópeas, sus quejas o sus himnos;

ni su mutismo impávido cuando argentos y oros

de los soles y lunas , como perennes lloros

diluyen sus riquezas por el glauco zafir…

León de Grieff (1922). Fragmento de Balada del mar no visto.

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